Utilizar un pavimento decorativo es una gran tendencia estética de este siglo. Es una apuesta ganadora en la arquitectura actual, innovadora y creativa. Por su versatilidad en el abanico cromático de la naturaleza, permite una gran variedad de posibilidades decorativas.

Estos pavimentos pueden ser tan personalizables como tú quieras, así que puedes dejar volar a tu imaginación. Además, se pueden utilizar tanto para interior como para exterior. Son unas combinaciones perfectas entre estética y funcionalidad, un diseño exclusivo con una gran durabilidad.

Tú eliges el acabado, según las exigencias que requieras en tu uso y aplicación.

 

¿Qué ventajas puede tener utilizar un pavimento decorativo?

En primer lugar, la característica más importante que nos hace apostar por este tipo de pavimento es su versatilidad. Existe una gran cantidad de posibilidades cuando queremos elegir un pavimento decorativo, y, si la oferta no nos convence, se puede “fabricar” en obra.

Las principales características que identifican a este tipo de pavimento son que no necesita junta y puede tener un acabado totalmente continuo. Su espesor puede ser variable o incluso autonivelante.

Puede tener características de elasticidad y, si las necesitas, de antideslizamiento. Suelen ser resistentes y duraderos. Su limpieza suele ser muy fácil y su acabado y colores pueden elegirse dentro de un gran catálogo de posibilidades.

El abanico de posibilidades, cuando nos decidimos a utilizar un pavimento decorativo, es ilimitado. Podemos tener prácticamente el acabado, el color, el grosor o la resistencia que queramos o necesitemos. Por ello, nos centraremos en explicar algunos tipos, para que te decantes por ellos:

Por ejemplo, podemos encontrar pavimentos continuos a base de resinas, poliuretano o metacrilato, que permiten hacerlos de un solo color y con motivos, diseños artísticos o incluso imágenes. Son suelos impermeables y se pueden terminar con acabados completamente lisos.

También existe el pavimento decorativo continuo realizado con hormigón impreso, que se puede realizar con cambios de color; y, si no lo queremos liso, con pequeños relieves. Este es un sistema que se puede utilizar para cualquier superficie, interior o exterior, horizontal o vertical e incluso para elementos como bañeras o jardineras.

¡El límite lo eliges tú!

Dentro de los pavimentos realizados con hormigón impreso, podemos encontrar, además, un tipo de pavimento decorativo realizado al colocar ciertos moldes sobre la superficie del hormigón, para que deje una huella con diferentes formas, como las de unas piedras, la pizarra, los adoquines, las vetas de madera… 

La ventaja de este tipo de pavimento es que le puedes dar el acabado estético de cualquier material que quieras, pero con una mayor resistencia, más durabilidad y, sobre todo, menor coste.

La versatilidad del hormigón nos permite tener infinidad de acabados. Además de los anteriores, existe la opción del hormigón pulido, alisado mecánicamente y que se puede utilizar tanto en interior como en exterior. Es el suelo más utilizado en los edificios industriales, pues no suele necesitar mantenimiento y tiene una gran resistencia.

Por otro lado, no nos podemos olvidar del hormigón raseado, que vuelve a estar de moda, posiblemente, por su reducido coste y fácil mantenimiento. Se realiza con una losa de hormigón armado con mallazo de acero o fibras de polipropileno.

Dentro de las opciones más novedosas, nos podemos encontrar con los pavimentos hechos con resinas epoxi, que se utiliza para grandes superficies que tendrán un acabado continuo. Este pavimento decorativo soporta muy bien los ataques químicos y físicos y, además, es muy fácil de limpiar y colocar.

La mayor ventaja de este tipo de pavimentos es que puede ser utilizado para rellenar huecos o juntas, lo que te permite rehabilitar los pavimentos dañados.

Si no nos convencen estos nuevos pavimentos, siempre podemos optar por los suelos decorativos de terrazo continuo de hormigón, formado por áridos seleccionados, cristales y pigmentos, a elección del cliente.

El acabado se finaliza con un rebaje y alisado y, finalmente, con un abrillantado. Son suelos muy resistentes y también tienen un mantenimiento muy fácil, lo que permite que se puedan utilizar en todo tipo de superficies: edificios comerciales, viviendas, oficinas…

Si el acabado pulido no es lo que deseamos, sino que buscamos un acabado más bruto, podemos elegir los pavimentos de árido lavado, cuya textura es rugosa y el árido queda visto. Como el resto de los pavimentos de hormigón, este tipo de pavimento decorativo tiene infinidad de posibilidades de acabado, por el amplio abanico de áridos que se pueden utilizar y la posibilidad de utilizar pigmentos en el cemento.

Dale un toque personal a cualquier superficie

El pavimento decorativo es la mejor elección si quieres dar a cualquier superficie un toque personal y un acabado ideal con su uso. Ojalá hayamos resuelto todas sus dudas respecto al pavimento decorativo y te hayas convencido para utilizarlo.

Si tienes alguna duda, te animamos a que nos escribas; pero, sobre todo, si quieres complementar este artículo, ¡hazlo! Estamos esperando tus comentarios.